Ceremonia de los American Music Awards 1993

La vigésima edición de los American Music Awards se celebró el 25 de enero de 1993 en el emblemático Shrine Auditorium de Los Ángeles. La gala reconoció a los artistas y discos más destacados de 1992 y contó con la conducción de Bobby Brown, Gloria Estefan y Wynonna Judd.

En esta edición, Michael Jackson recibió el Premio al Artista Internacional, un galardón que, por ser el primero en entregarse, pasó a llamarse oficialmente “Premio al Artista Internacional Michael Jackson”, según anunció Eddie Murphy. La actriz Elizabeth Taylor fue quien le entregó el reconocimiento, elogiando tanto las ventas de sus álbumes como su labor humanitaria alrededor del mundo.

En su emotivo discurso, Michael expresó:
«Te quiero mucho, Elizabeth Taylor, Teddy Riley, eres un genio. Gracias, Eddie, gracias a todos mis amigos. Viajar por el mundo me ha enseñado algo importante: dondequiera que vayamos, la gente desea lo mismo: amar y ser amado. El amor supera fronteras, prejuicios y diferencias. Es la verdad más profunda en el corazón de la humanidad.»
También agradeció a Dios, su madre y su padre, Katherine y Joseph Jackson.

Durante la ceremonia, Michael se llevó además los premios a “Mejor Canción Soul/R&B” por Remember The Time y “Mejor Álbum Pop/Rock” por Dangerous.

La actuación

Por primera vez, Michael abrió la gala con una espectacular interpretación de Dangerous, acompañada de una coreografía innovadora de Lavelle Smith Jr., que luego se incorporó a la gira Dangerous World Tour.

La presentación comenzó con un grupo de gánsters al estilo Broadway sobre un fondo rojo intenso. Entre efectos de luces y humo, Michael emergió con un traje negro, camisa blanca y corbata negra, dando vida a la rutina con una mezcla única de danza urbana, ballet y teatro musical. La coreografía, intensa y precisa, destacaba movimientos icónicos y momentos de improvisación, consolidando su estilo característico.

Esta apertura marcó un hito: nunca antes Dangerous se había presentado en vivo, y la actuación reflejó el dominio absoluto de Michael sobre el escenario, fusionando técnica, creatividad y espectáculo, dejando una impresión imborrable en la audiencia.

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