The Wiz (1978): el clásico de Oz con ritmo, alma y un elenco legendario Una versión urbana y musical que unió a Diana Ross, Michael Jackson y Quincy Jones en una obra de culto.

El Mago (The Wiz) – Magia, música y leyendas en pantalla
En 1978, Sidney Lumet llevó a la gran pantalla una vibrante reinterpretación urbana del clásico The Wonderful Wizard of Oz. Con un elenco estelar encabezado por Diana Ross, Michael Jackson, Nipsey Russell, Ted Ross y Richard Pryor, esta producción de Motown Productions y Universal Pictures mezcla fantasía, música y cultura afroamericana en una experiencia visual única.

Nominada a cuatro Premios Oscar, The Wiz deslumbra con vestuario, escenografía y una banda sonora magistral producida por Quincy Jones. Aunque en su estreno fue un desafío en taquilla, con el tiempo se convirtió en una joya de culto, celebrada por las actuaciones icónicas de Ross y Jackson, y por su lugar en la historia del cine musical.

The Wiz: donde la magia de Oz se vive con alma, ritmo y estilo.

“Lo de estar frente a la cámara y escapar hacia otro mundo es simplemente maravilloso. No tengo palabras para describir lo que sentí al filmar The Wiz. Nunca lo superaré.”

Sinopsis
En un frío Día de Acción de Gracias en Harlem, la tímida maestra Dorothy Gale es arrastrada por una tormenta mágica de nieve hacia el deslumbrante y peligroso mundo de Oz. Allí, tras derrotar accidentalmente a la malvada bruja del Este, recibe unas zapatillas plateadas y la misión de seguir el Camino de Ladrillos Amarillos para encontrar al misterioso Wiz, único que podría enviarla de vuelta a casa.

En el viaje, hace amigos inolvidables: un Espantapájaros en busca de cerebro, un Hombre de Hojalata que anhela un corazón y un León que quiere coraje. Juntos se enfrentan a criaturas extrañas, trampas mortales y a la despiadada Evillene, la bruja del Oeste. Con ingenio y valentía, Dorothy logra derrotarla, liberando al pueblo oprimido y desenmascarando al Wiz como un impostor.

Finalmente, con la ayuda de Glinda, la Bruja Buena del Sur, Dorothy comprende que el poder de volver a casa siempre estuvo dentro de ella. Un golpe de talones y un latido del corazón la llevan de regreso a Harlem, con una nueva fuerza interior y el recuerdo de una aventura que cambió su vida para siempre.

“Lo pasé como nunca, fue una experiencia que nunca olvidaré… El cine durará para siempre… lo que me encanta del cine es que es algo capturado, un momento para la eternidad.”

Anécdotas y secretos detrás de The Wiz con Michael Jackson

Propuesta y decisión del elenco
La elección de Michael Jackson como el Espantapájaros no fue casualidad. Rob Cohen, de Motown, convenció a Berry Gordy para ofrecerle el papel. Sidney Lumet y Quincy Jones, inicialmente escépticos, quedaron cautivados tras verlo en una audición en Nueva York.
Joseph Jackson, su padre, al principio se opuso a que Michael trabajara en solitario, pero cambió de opinión cuando se cerró un contrato por 100.000 USD.

Nueva independencia en Nueva York
El rodaje llevó a Michael y a su hermana La Toya a un departamento en Manhattan, siendo su primera experiencia viviendo por su cuenta.
Durante esa etapa, Michael se volvió un habitual del legendario Studio 54, donde su sola entrada detenía la pista de baile.

Dedicación corporal y artística
Para dar vida al Espantapájaros, Michael estudió los movimientos de gacelas, guepardos y panteras, incorporando su agilidad y elegancia.
El maquillaje, diseñado por Stan Winston, incluía una nariz pintada y un voluminoso vestuario. Aunque incómodo, Michael estaba encantado de que le cubriera la nariz, algo que le daba seguridad tras los apodos que recibía de sus hermanos.

El vínculo decisivo con Quincy Jones
En el set conoció a Quincy Jones, quien quedó impresionado por su talento. En una escena, al escucharlo cantar, lo observó “como un jaguar mira a una cabra” y supo que quería producirlo.

La canción “You Can’t Win” y su impacto
Originalmente fuera de la obra de Broadway, “You Can’t Win” fue rescatada por Michael como su solo en la película. En sus memorias explicó que representa la humillación y la impotencia que muchos sienten, y cómo a veces somos nosotros mismos quienes nos limitamos.

La visión de Vibe sobre su actuación
La revista Vibe calificó su papel como una “revelación silenciosa”, destacando su inocencia, expresividad y movimientos que ya anticipaban al icono que se convertiría en el Rey del Pop.

Reparto principal Diana Ross – Dorothy Gale Michael Jackson – Espantapájaros Ted Ross – León Cobarde Lena Horne – Glinda, la Bruja Buena del Sur Nipsey Russell – El Hombre de Hojalata Thelma Carpenter – Miss One, la Bruja Buena del Norte Theresa Merritt – Tía Emma Stanley Greene – Tío Henry Richard Pryor – The Wiz (Herman Smith) Mabel King – Evilene, la Bruja Malvada del Oeste
En plena efervescencia de los años 70, Michael Jackson ya brillaba como estrella de la música, pero su papel como el Espantapájaros en El Mago marcó un punto de inflexión. Más que un personaje, fue un reto personal y artístico que lo impulsó hacia su futura carrera en solitario. El rodaje, dirigido por Sidney Lumet, estuvo rodeado de controversias, especialmente por la elección de Diana Ross como Dorothy, un cambio que desplazó a Stephanie Mills y generó tensiones en el set. Aun así, Michael se entregó por completo a su papel, repitiendo escenas hasta el agotamiento y dejando una interpretación que, pese al fracaso comercial y crítico de la película, fue ampliamente elogiada. El Mago pudo haber sido un tropiezo para otros, pero para Michael fue un trampolín. En Nueva York, aprendió que el arte exige riesgo, entrega y una visión inquebrantable, cualidades que lo acompañarían hasta convertirse en el Rey del Pop.
Anécdotas de vestuario, locaciones y rodaje de The Wiz

The Wiz fue una reinvención audaz y vibrante del clásico, que llevó la magia de Oz a una ciudad urbana y culturalmente rica. La visión artística se plasmó con un diseño de producción y vestuario espectacular, donde materiales poco convencionales y detalles extravagantes transformaron escenarios reales de Nueva York en un mundo mágico y a la vez misterioso.

Para darle vida a Munchkinland, se usaron espacios reales como un pabellón abandonado y el icónico puente Meadow Lake. La Ciudad Esmeralda brillaba con la presencia del World Trade Center, mientras que lugares como Coney Island sirvieron de fondo para personajes como el Hombre de Hojalata.

El vestuario fue un show aparte: más de mil trajes confeccionados con un estilo colorido, metálico y a veces casi carnavalesco, reflejaban la personalidad de cada personaje. Los Munchkins tenían ropas vibrantes con números visibles, mientras que la bruja Evillene deslumbraba con su traje recargado y teatral. Los monos voladores dejaron de ser simples criaturas para convertirse en motociclistas imponentes, con trajes de cuero y prótesis impactantes.

El traje de Michael Jackson como Espantapájaros fue especialmente desafiante. Lleno de papel y bolsas de basura para dar volumen, con un enorme sombrero y una nariz pintada, Michael se mostró emocionado por cubrir su nariz, un rasgo que en su vida real había sido motivo de burlas familiares. A pesar de la incomodidad, su entusiasmo fue total.

El rodaje en los estudios de Astoria fue una gran producción: cientos de bailarines, técnicos y diseñadores trabajando en un escenario que explotaba en color y movimiento. Cada detalle visual y artístico ayudó a convertir The Wiz en un espectáculo inolvidable, que aún hoy destaca por su audacia y originalidad.

Entrevista Michael Thomas :

Cada mañana comenzaba con la meticulosa rutina del maquillaje de Michael Jackson para su papel como el Espantapájaros. Primero, le colocaban un gorro para sujetar sus pequeñas trenzas. Luego, se aplicaban varias piezas de espuma de látex en la frente, mejillas, nariz —que debía parecerse al envoltorio de unas Reese’s peanut butter cups—, mentón y cuello. Este maquillaje debía mantenerse intacto durante todo el día.

Como su personaje era casi de dibujo animado, Michael hacía gestos faciales muy exagerados para darle vida, lo que a menudo aflojaba las piezas del maquillaje, obligando a volver a pegarlas y retocar la pintura. Al final de cada jornada, el maquillaje se retiraba con cuidado: levantando el gorro detrás de su cabeza, que solía salir de una sola pieza. En medio de esta rutina, el equipo solía bromear con él imitando su característico “Oodle-oodle-dooodle-de-oooohh”, haciéndole reír sin parar y mostrando su divertido sentido del humor infantil.

Durante el rodaje, Michael compartió momentos personales con el maquillador, revelando juegos de dibujo que hacía con sus hermanos. Mientras uno dibujaba líneas abstractas, el otro tenía que convertirlas en figuras concretas, como un gato o un árbol, en tiempo limitado. Michael sorprendía con dibujos simples pero llenos de vida, incluso creando bocetos impresionistas con rasgos que más tarde se asemejaban a su propio rostro.

Una noche, Michael visitó la casa del maquillador para cenar, acompañado por su guardaespaldas. Compartieron pollo asado y su guarnición favorita, conocida en su ciudad natal como “aderezo”. Michael comía con pasión, sin preocuparse de ensuciarse, y disfrutaron juntos tocando la guitarra acústica. Michael soñaba con tocar en una banda de rock and roll y admiraba a quienes podían tocar instrumentos.

Esa noche reveló un poco de su esencia: para él, cualquier cosa que estuviera haciendo era lo más importante en ese momento, ya fuera grabar un disco, actuar o estar en el escenario. Su talento —que cantaba, bailaba y brillaba por sí solo— nunca se detenía.

Michael fue una persona única, viviendo entre extremos. Amaba las cosas simples pero también pertenecía a un mundo exclusivo. Su talento, cultivado con disciplina, tocó los corazones de millones y cambió la música para siempre. Aunque su infancia fue robada, pasó su vida adulta intentando revivirla: un niño grande en un cuerpo de leyenda.

Michael Jackson le firmó un ejemplar del libro A Pictorial History of Horror Movies de Denis Gifford —publicado en octubre de 1977— a Michael Thomas, como un gesto especial sabiendo que él era un gran fan de las películas y el maquillaje de terror.

1978 Ensayando y repasando el guion para The Wiz MJ, y Sidney Lumet

24 de octubre de 1978 — Fiesta de estreno de The Wiz
En Nueva York, Century City, se celebró la gala nocturna por la apertura de la película. Como parte del evento, hubo una actuación en el metro junto al alcalde Koch de NY. Michael Jackson asistió al estreno acompañado por su familia, Diana Ross y otras figuras destacadas.

Cuando estábamos haciendo The Wiz, me instruían en la coreografía junto con mis coestrellas, el Hombre de Hojalata, el León y Diana Ross, y se estaban enojando conmigo. No pude entender qué sucedía hasta que Diana me llevó aparte y me dijo que la estaba avergonzando. ¿Avergonzar a Diana Ross? ¡¿Yo?! Ella dijo que sabía que yo no estaba al tanto, pero que estaba aprendiendo los bailes demasiado rápido. Fue embarazoso para ella y para los demás, que simplemente no podían aprender los pasos tan rápido como yo los captaba del coreógrafo. Ella explicó que, cuando el coreógrafo nos mostraba algo, yo lo hacía enseguida, mientras que a los demás les llevaba más tiempo. Nos reímos de eso, pero traté de disimular la facilidad con la que aprendía mis pasos. — Moonwalk, libro de Michael Jackson.
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