El cortometraje musical de “Say Say Say” fue filmado en octubre de 1983 bajo la dirección de Bob Giraldi, quien ya había trabajado con Michael Jackson en “Beat It”. En el video aparecen Linda McCartney, esposa de Paul, y La Toya Jackson, hermana de Michael. Según contó Giraldi, McCartney se sentía inseguro por tener que bailar junto a Jackson, aunque ambos demostraron una actitud humilde y profesional durante toda la producción.
Durante la filmación, los McCartney se hospedaban en Sycamore Valley Ranch, una propiedad cercana a Los Olivos, California, que años más tarde Michael Jackson compraría y convertiría en el famoso Neverland Ranch. Algunas escenas se grabaron en el histórico Hotel Union de 1880, en Los Álamos, y la producción costó unos 500.000 dólares.
En el cortometraje, Jackson y McCartney interpretan a Mac y Jack, un dúo de artistas callejeros que se dedican a vender una «poción milagrosa» en espectáculos ambulantes. En una escena clave, Mac (McCartney) le ofrece la poción a Jack (Jackson), quien tras beberla vence a un hombre en una pulseada amañada. El truco tiene éxito, y la multitud compra el producto con entusiasmo. Lo curioso es que todo lo recaudado es donado a un orfanato.
Luego, el dúo actúa como artistas de vodevil en un bar, donde incluso aparecen maquillados como payasos. En medio del espectáculo, Jackson coquetea con una joven (interpretada por La Toya). Cuando la policía irrumpe en el local, Mac inicia un pequeño incendio como distracción, y el grupo logra escapar entre bastidores. El video termina con McCartney, Linda y Jackson alejándose en auto, mientras La Toya queda abandonada en el camino.
Entre los cameos, aparecen el propio Giraldi como víctima de una estafa, Sonny Barnes como cochero (a veces confundido con Mr. T), y Art Carney como parte del público. A pesar de su tono cómico, Giraldi describió el rodaje como un reto, por la intensidad de las personalidades involucradas.
En cuanto al impacto cultural, el video fue parte de una tendencia iniciada por Jackson en “Thriller”, que introdujo narrativas más complejas en los videos musicales. En 1984, fue reconocido por Billboard como uno de los cinco mejores videos del año. Sin embargo, también fue señalado en un estudio de violencia en televisión, donde se clasificaron varios trabajos de los Jackson como “muy violentos”.
Críticos y medios lo describieron como una “travesura anárquica” y una sátira con tintes de vodevil. PopMatters destacó que el video logró hacer interesantes dos canciones consideradas menores, mientras que The Boston Globe lo calificó como “horripilante y cautivador”, remarcando lo ridículo del argumento, aunque también su encanto visual.
En cuanto a los temas tratados, los estudiosos identificaron dos ejes principales. El primero es el del “niño/hombre”, una dualidad que Michael Jackson reflejaba tanto en su imagen como en su actuación. La escena donde se afeita con espuma, por ejemplo, evoca a un niño imitando a su padre. El segundo tema es la representación de elementos de la cultura afroamericana, como el blackface y los espectáculos de minstrel, aunque el video no aborda directamente su contexto histórico. Esto fue motivo de crítica por parte de algunos autores, que señalaron una falta de consciencia sobre el impacto simbólico de esas referencias, e incluso una inversión de roles raciales poco realista en la narrativa visual.
A pesar de estas tensiones, el video de “Say Say Say” sigue siendo recordado como una producción icónica que fusionó música, teatro y cine, anticipando lo que sería la evolución moderna del videoclip.





















