"Blood on the Dance Floor"

 La improvisación más sensual de Michael Jackson

En 1997, Michael Jackson sorprendía al mundo con Blood on the Dance Floor: HIStory in the Mix, un disco que combinaba remixes de su aclamado HIStory con cinco canciones inéditas. Entre ellas, “Blood on the Dance Floor” se convirtió en un fenómeno: número uno en Reino Unido, España, Dinamarca y Nueva Zelanda, y Top 10 en más de una docena de países, incluyendo Francia, Alemania, Irlanda e Italia.

Para el videoclip, Michael volvió a unir fuerzas con Vincent Paterson, coreógrafo y colaborador de larga data. El cortometraje fue presentado en primicia en el legendario programa británico Top of the Pops y se convirtió en una de las piezas visuales más sensuales y vibrantes de su carrera.

A comienzos de 1997, Michael contactó a Paterson con una propuesta directa:

“Quiero que trabajes conmigo en el video de mi nuevo single”.

Paterson aceptó, pero con una condición:

“Lo haré… si me prometes que vendrás a los ensayos”.

Michael cumplió la promesa a medias: no asistió a todos, lo que obligó a descartar parte de las coreografías previstas. Sin embargo, el Rey del Pop siempre encontraba una chispa de magia: muchas de las escenas que hoy vemos son fruto de su improvisación pura, grabada en febrero de ese año.

Su espontaneidad fue la clave. Michael dejó que el ritmo guiara sus pasos, incorporando movimientos no planificados y hasta un toque de salsa junto a la coprotagonista “Susie”, interpretada por la modelo y bailarina Sybil Azur.

La química en pantalla

Paterson ya había trabajado con Sybil y sabía que sería la pareja perfecta para Michael:

“Era elegante, hermosa y bailaban muy bien juntos”.

La conexión profesional entre ambos traspasa la pantalla, haciendo de este uno de los videos más sensuales de Michael, sólo comparable a In the Closet. Los tonos rojos y carmesí, junto con el estilo latino, reforzaban esa atmósfera cargada de energía.

Sybil recuerda:

“Ensayamos cinco días y filmamos en dos o tres. Estábamos haciendo salsa, un ritmo que Michael no conocía, pero estaba ansioso por aprender. Al final me dijo: Esto va a ser legendario”.

La dirección de fotografía estuvo a cargo de Conrad Hall, admirado por Michael, lo que sumó un plus visual a la producción.

El toque de Vincent Paterson

Paterson no era un desconocido: había participado en Thriller, Beat It, Black or White y Smooth Criminal. Para este proyecto, incluso filmó junto a un amigo material en Super 8, encima de las cámaras de Hall, buscando un estilo más crudo y cercano.

Aunque Sony no quedó del todo convencida con esa versión experimental, Paterson estaba satisfecho:

“Era emocionante y sexy. Esa energía… ese baile…”.

En 35 mm, la versión oficial perdió algunas escenas soñadas por el coreógrafo. Entre lo que no llegó a grabarse estaba una coreografía llamada Kashangai (mezcla de salsa y tango), que Paterson había aprendido en Buenos Aires durante la filmación de Evita y que enseñó a Michael y al elenco.

A pesar de los cambios, Michael siempre mantuvo su generosidad: si faltaba a un día de rodaje, todos —bailarines y equipo técnico— recibían igualmente su pago.

datos:

Blood on the Dance Floor – Creatividad a contrarreloj

En 1997, Sony Music apostó por un enfoque más discreto para el videoclip de “Blood on the Dance Floor”, dejando atrás las producciones millonarias de la era HIStory. Con un presupuesto reducido y plazos ajustados, el proyecto cayó en manos del coreógrafo y director Vincent Paterson, viejo aliado de Michael Jackson desde el show del Super Bowl de 1993.

La historia se desarrolla en un club lleno de energía, donde Susie —personaje de la canción— se convierte en la reina de la pista, interpretada por la bailarina Sybil Azur. Entre improvisaciones y ensayos irregulares por la apretada agenda de Michael, la química entre ambos dio vida a rutinas con toques de salsa y una fuerte carga visual.

El rodaje en Los Ángeles, bajo la dirección de fotografía de Conrad Hall, combinó luces cálidas y sombras intensas para crear una atmósfera sensual. Paterson incluso filmó material extra en Super 8 para añadir dinamismo, aunque Sony optó por una versión más limpia y clásica.

A pesar de las diferencias creativas y las reservas de Michael hacia el concepto de un álbum de remezclas, el resultado final fue un videoclip que capturó su magnetismo y la esencia del tema. El éxito llevó a un segundo video con una remezcla de Wyclef Jean, explorando una estética distinta pero igualmente vibrante.

Un testimonio de cómo, incluso con recursos limitados, la visión artística de Jackson y su equipo podía encender la pista de baile.

Blood on the Dance Floor no sólo fue un éxito musical, sino también un recordatorio de la capacidad de Michael Jackson para reinventar su arte visual, fusionando pasión, improvisación y una química en pantalla que sigue encendiendo la pista hasta hoy.

Curiosidad sobre el vestuario de Blood on the Dance Floor

El icónico blazer que Michael Jackson lució en el video de Blood on the Dance Floor fue creado por los diseñadores Dennis Tompkins y Michael Bush, quienes también lo diseñaron para la portada del álbum de remezclas y para el espectáculo HIStory Tour en Bremen, Alemania.

Lo más llamativo es que, años después, durante uno de los momentos más difíciles de su vida — el juicio que se llevó a cabo en el Tribunal Superior del Condado de Santa Bárbara en abril de 2005 — Michael volvió a usar este mismo blazer, confeccionado con el mismo corte y tela. Lo combinó con un brazalete bordado y un pañuelo de bolsillo, aunque también solía cambiar el pañuelo por broches e insignias, demostrando cómo reinventaba sus prendas favoritas para darles siempre un toque único.

Un dato extra que emociona: Michael llevaba puesto este mismo atuendo de Blood on the Dance Floor el día que nació su hijo Prince, mientras se encontraba en el set de grabación y recibió la noticia.

Vincent Paterson, quien codirigió el video junto a Michael, relató que originalmente todo fue grabado en formato Super 8. Su visión era ofrecer una estética más cruda, íntima y cinematográfica. Sin embargo, la discográfica (Sony) rechazó esa versión y le exigió rodarlo nuevamente en 35 mm, el formato estándar más limpio y tradicional

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